Vixie says: Hi!

Vixie says: Hi!
(Con cara de quiero que me lleve la muerte).

lunes, 21 de febrero de 2011

CAN NOT LIVE BUT NEVER DIES

This one’s for you Honey Bunny…

She says you don´t believe in the future.

I´d say I´ll have to agree.

Then you say I’m a nihilist.

Yeah, right!

You are afraid of things to come.

Oh, but they will!

You see dark clouds up ahead…

It looks like rain I say.

But it turns out it’s just a drizzle.

We are stuck in drizzle limbo.

I´ve been always stuck in limbo.

Now I’ve only realized there’s more than one kind.

That doesn’t scare me.

I’m used to it.

You can get used to it too.

In fact you already are…

But only if you knew it!

Things would be so different.

If that shall ever happen…

We’d suddenly awake from this dream.

For it is only a dream, right?

Is as if we were caught in swedenborgian space.

But since we´re both nice fellows,

Antibus and Mary will keep an eye on us.

But one can only be caught in between worlds for so long.

Then one must make up its mind…

Now, who will that be?

I mean, who’ll call the shots?

I can see beyond. Beyond the horizon…

Beyond your dark clouds of fear.

I won’t lie to you.

I’m too much of a child still, to do such things.

The sky ain’t always as blue as my eyes.

But lying on the grass and finding figures in the clouds,

Is oh so much fun when you do it with someone else.

It’s like that quote you like so much:

“Happiness is only real when shared”.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Pasada

de sueño
de vuelta
de mambo
de mufa
Pero que conste muchachos... Estamos bien, eh!

Me abre la puerta y me mira con cara de que esta viendo a la mismísima muerte en persona. En mi defensa te digo que estaba recién levantada de mini-nocti-siesta, y que no hay vuelta... Me levanto muy-del-orto. Pero igual, vale rescatarse un toque. Coparse un mínimo vistes? Sino, aprendé del pibe roña del trabajo... El muy imbécil insiste en que me vió en un "boliche" fumando porro. Eso es pensamiento lateral y no macanas. Te das cuenta de que el derrape en eminente cuando te encontras any given wednesday recién llegada a las casas luego de una ardua jornada cantando Luna Cautiva (pronunciando las r´s como el gordo, obviously), mientras paseas en soquetes buscando nerviosamente algún vestigio de Rivotril vencido. Hysteria runs high this week, my friends. Sale con fritas. Y si querés, por tan sólo 50 centavos más podés agrandar tu combo y te llevas esta cara de orto de regalo (cortesía de la casa). Enjoy your meal (suckers)!!!

martes, 16 de marzo de 2010

Fumate ésta! (P.U.T.O.)

Había seteado mi wakeapeador a las 21.00. No va que son las 20.21 y se me tira RM encima. Llena de euforia y stickers de oferta. Los stickers eran todos gays. Unos eran de pingüinos-Village-Pplenses, y los otros de Marie (la gata más puta de todas). Eran para poder llevar a cabo nuestra misión. En realidad yo inventé la misión anoche. Y ella se sumó porque la misión (que no puede más de pelotuda) le pareció copada. La misión consiste en… Wait. Vamos desde el comienzo. Ayer arribo al edificio en el cual se encuentra mi residencia, sólo para descubrir que algún imbécil mal parido había decidido colgar carteles de “Prohibido Fumar” (con sus respectivos cigarrillos tachados). A esta triste persona, no le alcanzó con colgar un cartel next to el ascensor en la planta baja, sino que tuvo que colgar uno, en cada uno de los pisos del-re-putisimo-edificio. Esto me llevó a reflexionar largamente, y poder entender cómo era que las expensas subían mes a mes hasta el infinito mismo. “Bingo!” me dije, “Es que se gastan la plata (la que pagamos nosotros los indaptados locatarios) en comprar carteles, para informarnos cosas, que no queremos saber. Tal descubrimiento me indignó. Me ofuscó para el carajo. Entonces decidí que lo que quería para mi vida era contribuir con mi granito de arena para hacer de este mundo un lugar más feliz. Tal actividad consiste básicamente en: llenar los carteles de todos los pisos con stickers gay-friendly, y dejarle una notita al enfermito mental que colgó los carteles solicitandole su n° de telefono. Segunda parte de la misión: poner sistemáticamente el despertador a las 3.00 AM como por una semana (o hasta que se me pase la emoción), y llamar al débil mental sin parar como hasta las 4.00 AM, y decirle groserías, y cortar, y volverlo a llamar. Y después irme a dormir. Cabe aclarar que yo sí fumo. Y lo hago en los lugares comunes del edificio (ahí donde ahora están los cartelitos, que encima son como baratos, y de diseño berreta –nota: la parte del circulo rojo, es de un color tan desaturado y triste, que me dan unas ganas incontenibles de quitarme la vida-). Y adivinen que? Sí, sí, Señoras y Señores… Lo pienso seguir haciendo. Y yo digo: que el bebé con cochecito que vive en el 5to-algo se curta!!!
Update: fase 1 de la misión completada. Sé que hay altas chances que el colgador-de-carteles se encargue de desmantelar mi maravillosa intervención artística. Más fear not my dear Readers, les juro como que me llamo Silvia, que me comprometo a gastarme hasta el último centavo de mi miserable sueldo en stickers ofensivos para adornar los carteles censuradores.
It´s on B.I.T.C.H.!

lunes, 15 de marzo de 2010

Random Rant

Me chupa un poco (no, en realidad es mas bien del todo) un huevo el hecho de que Luciano Pereyra esté internado por chupar vergas. Esta clase de noticias me las informa mi roomie. Yo no sé si esto es la verdad-verdad, más le creo. También me tiene un poco sin cuidado otro sin fin de cosas que a la clase de gente que invierte su tiempo en formar un club de fans de Luciano Pereyra le preocupan. Como, no sé, la clase de alimentos que engordan.

True Blood

Te cuento: Resulta que el martes trabajé hasta las 4.25 A.M. (cosa que no me favorece, siendo yo una persona de lo más alondra). Entonces el miércoles todo mal. Me despierto 3 hs antes de lo previsto al ritmo del ringtone (que no puede más de desactualizado y apestoso -sí, sí... es de no creer, pero cuando la gente me llama mi celu me avisa cantando "Crazy, de Gnarls Barkley -tsunami de WTF´s-") del telefono, para atender una llamada del tipo work related. Un bajón. Me vuelvo a dormir. Me despierto a la media hora al ritmo de "Exotic", melodía sospechosa si las hay -cortesía de Motorola- que esponsorea mis despertares. Esto se repite al menos 3 veces más. Finalmente me arrastro fuera de la cama. Dado que es un día especial, decido desayunar como un ser humano normal (esto no es habitual; la tradición dice que Vixie jamás abandona su hogar desayunada, más desayuna al llegar a la oficina con Pecsi y alguna golosina chocolatosa). Pero justo ese día no. Decidí que el menú iba a ser: café con leche + medialunas con j&q + un mini jugo Cepita de naranja que tenía en la heladera para llevar de merienda al trabajo. Estaba en medio del proceso de fabricar todo esto, cuando ocurre lo inesperado. O mejor dicho, lo que no hubiese querido que ocurriese un fucking wednesday a primera hora, pero que -pensandolo bien- oh-sí-que-you-had-it-coming-girl desde el momento mismo en el que agarraste ese cuchillo tramontina. Resulta que yo estaba agarrando la 2da medialuna así, y con la otra mano agarraba el arma mortal así, y la dirigía peligrosamente a su encuentro, cuando de pronto... Flash! Y en vez de lachica del bikini azul aparece sangre. De la roja. De la de verdad. Mucha. Toneladas. Cabe aclarar que yo en estas situaciones suelo entrar en estado de shock total. Pero en un momento de lucidez pensé: Curitas. Lo que necesito para mi vida son Curitas. De más está aclarar que no había ni una sola Curita en kilometros a la redonda. Miro a mi alrededor y veo servilletas de papel (de rollo, de las bien berretas y rasposas). Con una rapidez -de la cual hasta el día de hoy me siento orgullosa- tomo una y la envuelvo insistentemente alrededor de mi futuro-ex-pulgar. Acto seguido corro (segundo incidente milagroso de la mañana -todavía no sabemos bien cuál fue el 1ro, pero no importa. Aclaración: esto cae en la categoría de milagro porque yo jamás supe correr, o jamás supe que sabía correr) hasta mi cartera y escarbo hasta que de un rinconcito -que no es de luz- en el fondo, extraigo un rollo de cinta de papel. Entonces le doy como unas mil vueltas de cinta a mi ultra-precario-torniquete-capuchón, y en un útimo acto heroico (este momento fue muy de película, o de capitulo de MacGyver) corto la cinta con una mordida perfecta, mientras miro con actitud sexy a la cámara. Uno hubiese dicho que no, pero sí. Después de toda esa aventura yo finalmente me senté a desayunar. Debo confesar que debido a mi herida, y a mi consiguiente invalidez demoré más de lo previsto ya que se me complicaba lo de agarrar los utensillos y esas cosas. Al finalizar el festín ,yo ya me había dado de alta y decidí que era momento de remover el capuchón curativo de mi dedo (al cual yo ya creia regenerado). Seguí con mi vida un rato más, sólo para descubrir mientras me ataba las zapatillas (pronta a abandonar hogar-triste-hogar), que el pulgar satánico había comenzado a sangrar again. Súper canchera como soy, me fabriqué un 2do torniquete, ya mucho más pro que el 1ro, y partí a encontrarme con la muerte (en español eso es: me fui a trabajar). Caminé un par de cuadras y me volví a dar de alta. Pero esta vez, tomé la precaución de guardar el capuchón-torniquete en el bolsillo de la cartera a donde van los cigarrillos, por si las dudas... Típico. La puta vez que salis de tu casa con paraguas, es obvio que no llueve. Lo mismo aplica para el dedo sangrante. Cuestión que me olvidé. Sobreviví la dura jornada laboral, y regresé pa´ las casa´. No vá que estoy revolviendo en el bolsillo de la cartera a donde guardo las llaves (que es el mismo a donde guardo el tabaco, por que es el mismo a donde guardo todo), que saco sin querer el torniquete de papel de servilleta: usado, ensangrentado y abollado. Y ahi fue cuando lo supe: definitivamente mi vida se había ido al carajo. Digo, la gente normal no tiene miercoles de torniquetes. Y no es que quiera ser normal. Pero digo...True Story. Te lo juro!

miércoles, 22 de julio de 2009

Paper Planes!

Por ejemplo: el hecho de escribir en Times New Roman dice mucho de las ganas de vivir que tiene uno. A veces uno tiene muchas cosas para decir (le. A “la gente”). Pero esto es mentalmente hablando. Pues bien, si uno tuviese a “la gente” enfrente no le diría nada. De nada. Porque cuando tenés a la gente al frente no sentís la necesidad de decirle cosas. Esto puede deberse a distintas cuestiones, como ser que: a) te dés cuenta de que la gente en cuestión es… Bueno, es muchas cosas, pero básicamente no-muy-entendedora. Ergo, no vale la pena; b) puede ocurrir lo contrario (es el peor de los casos), entonces uno procede a silenciar sus pensamientos. Y no importa cuánto uno les baje el volumen a los mismos, esta clase de “gente” siempre los escucha. Es todo un problema. Pero de a ratitos está bueno. Se dá como una cierta complicidad. Esa cosa de mirarse y poner cara de touché. A lo que el otro responde con cara de re-contra-touché. Y así hasta el infinito. Bueno, como decía, es todo un tema esto de tener tanto para decir y no decirlo. Porque, ¿qué se hace con todas estas cosas que no se dicen? Yo siempre sostuve que lo más importante de todo es lo que uno o “la gente” (y vale aclarar que uno no es como “la gente”, pero) no dice. Lo que no dice, pero queda implícito. Y no me refiero a lo que uno, valiéndose de su más o menos ejercitada imaginación podría llegar a deducir o inventar. Sino a lo que el otro realmente no está diciendo. Pero insisto, me preocupa a dónde quedan todas estas cosas no-dichas. Me preocupa. Porque me parece muy triste. Y ya sé que, como expuse con anterioridad, a las cosas importantes hay “gente” a la que no vale la pena participarla de las mismas, y después están esos otros a los que no hace falta. Estos últimos casos son muy de no-aclarar-porque-oscurece. Y la respuesta correcta siempre es: El Limbo. Ahí van todos los niños que se portan mal, las cosas importantes que nadie dice y los soquetes perdidos. Lo saben hasta los niños que van al Kinder. Es que se lo enseñan el primer día. “¡Hola, Mi nombre es Clarissa y voy a ser tu Seño! Si te llegás a portar mal te voy a re-cagar-a-trompadas, y encima te vas a ir al Limbo.” No wonder, todo. Pero aún así, al caer la noche... She still knows how to Rock n’ Roll…

viernes, 5 de junio de 2009

Que-ri-dah!

Me das 10 minutos de ventaja y vamos a enrolarnos a alguna clase (sic) de artes marciales. De ahí, pit-stop en la frutería que huele a cámara séptica (no para comprar comida para los pececitos, sino para comprar comida de Blancas Nieves Y Los Sietes Enanitos). Entonces es bakery-fun-house-time!!! Con nubes de harina, delantal de Mickey (que se pronuncia como hóckey, jóckey, hándball y todas esas cosas) Mouse, una invasión de aroma a canela y vidrios de la cocina empañados (porque el calor del horno adentro; y el frío de la tarde de otoño afuera)… Bueno, así. Así sí. De ahí, surprise-surprise. Porque cuando hacés las cosas con mucho amor, algo bueno tiene que resultar de eso... Y no porque lo diga yo, sino porque te lo digo yo. Ah, de camino ahí, parás en una heladería de barrio bien berreta y comprás helado de crema (tan Betty Crocker de tu parte... Perdón eso era antes… Esto sería más bien muy latin-Martha-Stewart de tu parte). Y me hiciste acordar, ya basta con eso de que soy oh-tan-egoísta. Yo no sé desde cuándo Ustedes decidían la temática del debate semanal. Hasta donde yo tenía entendido la que inventaba las reglas, desde que jugamos en el bosque mientas el lobo no está, era yo. Y no recuerdo haber decretado que desde hace 3 semanas atrás para esta parte, de repente Terceros (así como lo escuchás) iban a ser los capitanes del equipo. Escuchame bien: te lo voy a decir una sola vez. Y te lo voy a decir bien clarito para que lo entiendas de una buena vez (yo sé que a vos te cuesta todo un poco. Y está bien. Yo te entiendo, a mí también me cuesta hacer algunas cosas. –Te está hablando una chica que nunca aprendió a correr-)… Nota: Nótese a éstas alturas cómo se elevó abismalmente en mí el nivel de agresividad verbal. Porque retrocedés 17 renglones y era todo Sugar,Spice & Everything Nice. Se llama bipolaridad, my dear. Entonces te decía, si te invito a jugar (porque estamos todos invitados a tomar el té -en la casa de Maquiavelo para festejar por vez número 1.000 su feliz-feliz no cumpleaños-), lo menos que podés hacer es jugar. Y si yo digo: Jump! Vos me preguntás: How High? ¿Se entiende la idea? Y sí, tiene mucho que ver con aquella conversación en la playa de estacionamiento (muy de coartada, según dicen las malas lenguas) de los roles de grupo. No lo niego. Pero te digo que lo hago desde el fondo de mi carocito. ¿Me entendés ahora? ¿Te sirvo otra porción, que-ri-dah?